- Oh rayos! Fue lo primero que dijé hoy al escuchar a mi mamá despertarme para la escuela, debería ser un delito que te interrumpan uno de tus mejores sueños, en fin; mientras desayunaba pensaba que tal sería el día hoy, pues ayer la clase de matemática estuvo terrible.
Al llegar al colegio me encontré con Sof'ía, Marcela y Carolina, ellas con la misma cara de sueño que toda la escuela y yo, pero es hora de entrar a clases. En la primera hora de clase muchos aún no se dan cuenta que la cama quedó en su casa y se ven varias cabezas recostadas al pupitre, la verdad es que despertar a las 4:50 am para estar puntual es un triste castigo.
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